Finalmente, después del exquisito banquete literario que resultaron ser La Mano de la Buena Fortuna y Cuando Fuímos Huérfanos, y nuevamente con apetito de leer algo extraordinario me dispuse a la empresa de aprender de un nuevo autor (para mí).
Ahora entiendo porque tenía que leer a Sarámago. ¡Qué perturbardor está resultando! ¡Me gusta!
May 31, 2006
Ensayo Sobre la Ceguera
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Es curioso… Hace poco un par de amigos a quienes respeto por su inteligencia y cultura me decían que estaban decepcionados de Saramago después de que leyeron un par de libros. ¿Cúal estás leyendo? Ya que tendré que quitarme la duda a punta de “saramagazos”…
Comment by Ricardo — May 31, 2006 @ 7:02 pm
Estoy leyendo justamente el Ensayo Sobre La Ceguera que da título al breve artículo mío.
Lo único que te puedo decir es que pienso que tus amigos pecan de soberbia al decir que están decepcionados de un premio Nobel de Literatura a las primeras de cambio. Creo que siempre es necesario, en estos casos, dejar pasar un tiempo y darse una segunda oportunidad.
A mí me ha pasado que más bien soy yo el que no está listo para atacar un libro de gran calibre literario e intelectual. Puedo mencionarte el ejemplo de John Kennedy Toole, hace ya varios años el maese Yorch me obsequió el libro “La Conjura de los Necios”, en ese entonces me pareció el libro más estúpido e inmundo que hubiera leído jamás; Ignatius J. Reilly, el personaje principal, literalmente me dió asco. Fue necesario que pasarán diez años y muchas vivencias para que apreciará el real valor del libro y aprendiera a admirar la belleza del absurdo planteado en esa novela, la cual ahora aprecio mucho.
Si tus amigos leyeron El Ensayo Sobre La Ceguera no dudo que hayan sentido repugnancia al leer sobre caca, violaciones y otras bajezas de la condición humana, pero justamente parte de la belleza de la obra radica en la presentación de la abyección en la que puede caer el ser humano.
Déjame decirte que para leerlo, no lo hice como deporte (ya acabé un libro, voy sobre otro, para alcanzar mi meta de cincuenta este año); no, de hecho leí dos obras bellas (ya citadas) que me dejaron gratamente satisfecho, tanto así, que durante varias semanas me dedique a lecturas ligeras, fáciles de asimilar (fundamentalmente revistas); hasta que nuevamente sentí el apetito de leer e intelectualmente me preparé para disfrutar una obra digna de Nobel, así fue como emprendí la lectura de Saramago, de lo cual no me arrepiento y me siento altamente satisfecho.
Te repito, la obra es dura, podrías llegar a deprimirte con su lectura. Pero es una obra bella, muy bella. Trascendente diría yo.
Comment by Administrator — May 31, 2006 @ 7:20 pm
Pues sí pero como el Evangelio Según Jesucristo no hay dos
Comment by harmodio — June 2, 2006 @ 10:36 am
Mi querido Harmodio, lo tengo muy en cuenta, considera que voy empezando con Saramago, pero lo tomaré en cuenta. Con Tomas Mann ya voy más adelantado, le traigo ganas a “José y sus hermanos” (sin albur)
Comment by Administrator — June 2, 2006 @ 2:33 pm
Yo estoy con Harmodio. Como El Evangelio no hay dos (dentro de Saramago). Sí acepto: le ayudó mi pasado enfermo, pero creo que la novela lo vale.
Comment by Gustavo Muñoz — June 13, 2006 @ 12:42 am