¡Qué asco!
El día de hoy se ha armado un sainete digno de película de los hermanos Marx en la Cámara de Diputados. Todo porque unos no quieren que el Señor Calderón rinda protesta como presidente de méxico (así, con chiquitas), mientras que otros están dispuestos a dar la vida porque rinda tal protesta cueste lo que cueste.
Y mientras, aquí estamos algunos frustrados, que ejercimos nuestro derecho al voto de manera extremadamente razonada, sintiéndonos avergonzados de la clase de bestias que se dicen nuestros representantes. Por supuesto que algunos si me representan, después de todo voté por ellos, y por supuesto que los otros no me representan. ¿Pero por qué nos llevan a tener que presenciar esto? Claro que algunos se sienten muy agraviados y su mala entraña (aunada a la mala entraña de los otros) les hace no olvidar los agravios del pasado.
Yo solamente me digo, ¿por qué tuvieron que recurrir durante las campañas a los agravios, sin medir las consecuencias de sus irresponsables actos?
Lo único que van a lograr es despertar a la bestia. Y ni me vengan a decir que los de un color ó de otro son los culpables. Como en todo pleíto, para que sea bueno se necesitan dos pleiteros camorristas de muy mala entraña.
¡Qué asco el que siento! (y no me arrepiento de mi voto, pero si lamento la mala voluntad de los que voté; pero más lamento la mala voluntad de aquellos por los que no voté). ¿Qué a güevo hay que joder hasta la ignonimia a los que no piensan como uno? ¡qué asco y qué tristeza estar viviendo estos tiempos de tremenda intolerancia! Perdón, pero yo me quedé en aquel viaje de vive y deja vivir.
Que sean todos muy felices. Un abrazo afectuoso.
Jerf, el amargado
