El año 2000 lo inicié de una manera extraña: trabajando en una campaña política, no por convicción hacia el candidato, sino por aprecio personal hacia una persona que me solicitó ayuda. Como a fin de cuentas eso no es lo mío, cumplí mi misión y no me deje llevar por el interés de lograr alguna improbable posición. Fue entonces que me surgió la invitación de realizar un trabajo muy interesante que me tomó más de dos años y en donde aprendí como se pone una empresa de Internet desde cero.
Después entré a una empresa de consultoría a trabajar con una persona por la que siento un gran respeto profesional, lamentablemente las cosas no se dieron a mi gusto, no por esa persona, si no por otros diversos factores que quizás algún día relate pero que me llevaron a la más grande crisis personal, financiera e incluso física que haya experimentado hasta la fecha, fueron años difíciles y apenas ahora voy saliendo de ello.
Cuando estaba en lo más profundo del agujero, extraordinarios sucesos me cambiaron la suerte: conocí a dos personas que realmente representaron en ese momento la esperanza de un cambio radical. Una de esas personas desapareció, al parecer para siempre. La otra persona, que al principio fue como una tabla de salvación, y que al no serlo me sacudió con rudeza, con el paso del tiempo ha mostrado ser una extraordinaria persona por la que siento un cariño entrañable y a quien no veo como mi salvación sino como una de las personas que más quiero y a quien considero en ese circulo intimísimo de amigos.
Algo que no permitió que me hundiera más terriblemente fue mi gusto por mi profesión, eso más ó menos me sostuvo a flote, y gracias a ello conseguí trabajar en una empresa de primer nivel, un trabajo que se ajusta mi bien a lo que quiero hacer de mi vida, y aquí estoy ahora, de nuevo en el camino. Ese es el recuento de seis años.
¿Por qué escribo esto justo hoy? Porque afortunadamente estos seis años fueron mucho más que lo que hoy acaba y que empezó hace seis años justo y que tan mal sabor de boca nos ha dejado a muchos, simplemente que bueno que ya se acaba, que ya no siga causando mal. Luego escribo más de política.
Por hoy baste decir que fueron seis años de buenas y malas experiencias que en conjunto me hacen sentir que ahora si he aprendido muchas lecciones de la vida.
Un abrazo afectuoso.
Jerf